Nuestro CEO Diego Mateos Amann fue entrevistado sobre el boom de la inteligencia artificial y sus crecientes necesidades energéticas, advirtiendo que el principal cuello de botella para el desarrollo de la IA no será la financiación ni la tecnología, sino la imposibilidad física de generar y transportar la energía eléctrica que demandan los centros de datos.
“El cuello de botella no es la financiación, que puedes abrir o cerrar. Lo que es la energía no puedes producirla de la noche a la mañana”, alertó Mateos, señalando que este problema no solo afecta a la IA sino al crecimiento industrial español en general.
Crisis de expectativas frente a limitaciones físicas
Ante la cuestión de si estamos ante una crisis real del sector o una burbuja de expectativas infladas, Mateos fue contundente. Los centros de datos consumen actualmente el 1,5% de toda la energía mundial, y se espera que para 2030 consuman entre el 5-6%, triplicando su demanda actual.
El CEO contextualizó esta explosión en el marco europeo ya comprometido desde la crisis del gas ruso: «La energía eléctrica es más costosa de producir en Europa, y en España más del 80% de los nodos están saturados, con lo cual no hay potencia para dar servicio a esos centros de datos que se quieren proyectar”.
La doble presión: IA y transición energética doméstica
Mateos identificó que Europa enfrenta simultáneamente dos vectores de crecimiento exponencial en el consumo eléctrico. Por un lado, los centros de datos de IA. Por otro, la electrificación de consumos domésticos que antes cubrían combustibles fósiles.
“Toda la transición que tenemos que hacer de calderas de gas a aerotermia hace que el consumo energético de electricidad en Europa vaya a crecer mucho”, explicó el CEO. El resultado: “No solo necesitamos generar más energía, sino que también tenemos que transportarla, y actualmente las redes de transporte están más que saturadas”.
Europa legisla sin resolver el problema de fondo
La respuesta de Bruselas revela, según Mateos, una desconexión entre objetivos climáticos y realidades técnicas. La UE está legislando para exigir que la energía de los centros de datos sea 100% renovable y que aprovechen calores residuales de refrigeración.
“Es complicadísimo que esa burbuja energética se pinche, sobre todo porque Europa no se baja del burro y está legislando en ese sentido constantemente”, señaló. El problema es que generar con renovables requiere tecnologías de apoyo en paralelo: “Para cuando no tenemos acceso a esa energía renovable tenemos que tener una energía de soporte que sea hidráulica, ciclo combinado, nuclear”.
Esta duplicidad de infraestructuras encarece dramáticamente los proyectos justo cuando se necesita más capacidad instalada.
La IA aún está en pañales: lo peor está por venir
Una de las advertencias más inquietantes del CEO es que el problema actual es solo la punta del iceberg. “Actualmente no lo usa todo el mundo, no tiene un uso masivo y la gente que lo usa lo hace de forma muy doméstica”.
Mateos estableció una comparación reveladora: “Estamos viendo la IA como podríamos ver internet a finales de los años 90, con unas velocidades muy bajas y un uso bajo”. La demanda será exponencial: “El uso va a crecer más, con lo cual la demanda de energía va a ser mayor, porque va a necesitar más datos y para ello más energía”.
El desfase temporal es crítico: la demanda crece exponencialmente mientras que “crear redes y energía eléctrica no se hace de la noche a la mañana, se necesitan planes y va con un crecimiento bastante más lento que lo que la demanda exige”.
El fin de la energía barata para la IA
Mateos desmontó la ilusión de que la IA podrá abastecerse indefinidamente de energía barata: “Si la demanda de la energía crece y la oferta no crece en la misma proporción, está claro que la energía dejará de ser barata”.
Esta realidad golpeará especialmente duro en Europa, donde los compromisos climáticos añaden capas adicionales de coste, garantizando una pérdida adicional de competitividad frente a regiones donde la energía es más accesible y menos regulada.
España: proyectos industriales paralizados por falta de energía
El CEO reveló un problema que trasciende los titulares sobre IA: “Las industrias españolas están encontrando que muchos proyectos no se están pudiendo llevar a cabo porque no se les da energía, no hay energía que soporte ese proyecto, sin tener que ver con la IA. Simplemente una industria que quiere ampliar su producción y abrir un centro nuevo y no lo consigue. Hay muchos proyectos parados en España por este motivo”.
Mateos también subrayó la preferencia por servicios localizados: “Como país preferimos que nos den un servicio más localizado que no depender de un centro de datos en EEUU o en otra parte del mundo”. Pero esta soberanía digital choca frontalmente con la incapacidad de proveer energía.
Además, identificó el cuello de botella administrativo: “Un parque eólico no se crea en dos días, hay que pedir licencias, autorizaciones. Actualmente todo el proceso administrativo que lleva un equipo de generación eléctrica es muy grande y pueden pasar tres, cuatro, cinco años hasta que puedas producir el primer kilovatio”.
GESE: análisis técnico en la era de la IA
Desde GESE mantenemos nuestro compromiso con el análisis riguroso de las realidades energéticas que determinan la viabilidad de los grandes proyectos tecnológicos. La inteligencia artificial no es solo una revolución digital: es fundamentalmente un desafío energético que Europa no está preparada para afrontar con su infraestructura actual y su marco regulatorio.
El análisis de Diego Mateos subraya la necesidad de abordar los cuellos de botella energéticos con la misma urgencia que se invierte en desarrollar algoritmos más potentes, o la burbuja de la IA se desinflará no por falta de innovación, sino por la ley más básica de la física: no se puede consumir energía que no existe.
