En un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, la volatilidad de los precios energéticos y la creciente dependencia del gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos, Europa y, en particular, Alemania, se enfrentan a uno de los mayores desafíos energéticos de las últimas décadas.

La combinación de bajos niveles de almacenamiento, una transición energética acelerada y un entorno internacional cada vez más tensionado ha reavivado el debate sobre la seguridad del suministro, la competitividad económica y la autonomía energética del continente.

En este escenario, Diego Mateos, CEO de GESE, ha analizado en una reciente entrevista los riesgos geopolíticos y económicos de la actual dependencia del gas estadounidense, las decisiones estratégicas que han llevado a Alemania a esta situación y las posibles soluciones para evitar que Europa quede atrapada entre las grandes potencias energéticas.

De Rusia a Estados Unidos: el mismo error dos veces

Durante la entrevista, Mateos subrayó que Europa ha pasado de depender del gas ruso a depender del gas estadounidense, sin lograr una verdadera diversificación de proveedores. En sus propias palabras, “nos hemos dado cuenta de que tampoco es un socio fiable y que puede usar el gas como herramienta de presión”.

La situación de los almacenamientos de gas es especialmente preocupante: Alemania presenta niveles significativamente inferiores a la media europea, lo que podría derivar en problemas de suministro en caso de un invierno prolongado o un aumento inesperado de la demanda.

Este escenario evidencia, según Mateos, que Europa ha tomado decisiones que limitan su margen de maniobra, incluso legislando restricciones para futuras compras de gas ruso, lo que reduce las alternativas estratégicas en un mercado global cada vez más tensionado.

La dificultad de cerrar acuerdos con nuevos proveedores

Ante la visita del canciller alemán a países como Arabia Saudí, Catar o Emiratos Árabes Unidos, Mateos explicó que cerrar acuerdos energéticos a largo plazo no es una tarea sencilla. La producción de gas suele estar comprometida mediante contratos a largo plazo, y la demanda mundial continúa creciendo de forma sostenida.

Además, destacó que el gas sigue siendo una tecnología clave para la generación eléctrica por su fiabilidad y capacidad de almacenamiento, frente a las limitaciones de las renovables: “por la noche no hay sol y el viento sopla cuando quiere”.

Europa lidera la transición energética global, pero el resto del mundo no avanza al mismo ritmo, lo que puede generar desventajas competitivas si no se gestiona adecuadamente el mix energético.

El abandono de la nuclear y la apuesta por el gas ruso

Mateos también analizó las decisiones estratégicas de Alemania en las últimas décadas, especialmente el cierre de las centrales nucleares y la dependencia del gas ruso. Esta combinación ha dejado al país en una posición extremadamente vulnerable frente a crisis geopolíticas y cambios en las relaciones internacionales.

Según el CEO de GESE, Alemania se enfrenta ahora a una situación compleja, con acuerdos energéticos previstos a partir de 2027 y un riesgo creciente de presión política y económica por parte de Estados Unidos.

El gas como arma política

Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue la posibilidad de que Estados Unidos utilice el gas como herramienta de negociación política. Mateos afirmó de forma contundente que el gas es una herramienta mucho más poderosa que los aranceles, ya que puede paralizar la industria y afectar directamente a la población, además de provocar fuertes presiones inflacionistas.

Este riesgo coloca a Europa en una posición delicada, atrapada entre antiguos y nuevos proveedores, con una dependencia energética que limita su autonomía estratégica.

Cómo evitar quedar atrapados entre grandes potencias

Para reducir esta vulnerabilidad, Mateos propone ralentizar la transición energética, diversificar el mix de generación y mantener tecnologías como la nuclear y el gas. También considera necesario diversificar los proveedores globales e incluso reconsiderar relaciones energéticas con Rusia desde una perspectiva pragmática.

El objetivo debe ser garantizar seguridad de suministro y precios competitivos, sin depender excesivamente de un único proveedor o tecnología.

Energía cara y competitividad económica

Mateos fue claro al afirmar que una economía no puede ser competitiva con energía cara e inestable. La alta penetración de renovables, sin sistemas de respaldo adecuados, genera volatilidad en los precios y dificulta la planificación económica.

Además, recordó que las renovables requieren sistemas de soporte no renovables, lo que encarece el sistema y aumenta la complejidad del mercado eléctrico.

La lección para Alemania y Europa

La principal lección, según Mateos, es eliminar la ideología del debate energético y apostar por un mix equilibrado de tecnologías. Europa carece de recursos fósiles propios, por lo que debe diseñar una estrategia realista basada en seguridad, diversificación y eficiencia económica.

Como concluye nuestro CEO, no hay energías buenas o malas; lo importante es tener un mix que aporte seguridad y estabilidad”.

En GESE, entendemos la importancia de una estrategia energética basada en datos, diversificación y eficiencia. Por ello, ofrecemos servicios de auditoría y consultoría energética para ayudar a empresas e instituciones a optimizar sus costes, reducir riesgos y diseñar estrategias energéticas sostenibles y competitivas.

 

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