La escalada del conflicto con Irán y las recientes declaraciones de Donald Trump anunciando la posibilidad de cortar “todo el comercio con España” tras el desacuerdo con el Gobierno de Pedro Sánchez han añadido un nuevo factor de incertidumbre al ya tensionado mercado energético europeo.

El gas europeo ha reaccionado con fuertes subidas, superando incrementos del 40% en apenas unos días. En este contexto, Diego Mateos, CEO de GESE, analiza qué puede ocurrir con los precios, qué sectores serán los más perjudicados y por qué España podría enfrentarse a un riesgo estratégico si se agrava el conflicto comercial con Estados Unidos.

¿Hasta dónde puede subir el gas?

Durante la entrevista, Mateos fue claro: la evolución del precio del gas dependerá directamente de la duración del conflicto y de los daños que sufran las infraestructuras energéticas.

El CEO de GESE recordó que en conflictos anteriores, como el de Ucrania, las infraestructuras energéticas fueron objetivo estratégico para debilitar economías y ejercer presión política. Si el conflicto actual se prolonga durante varias semanas y se producen daños estructurales, el impacto en los precios podría mantenerse durante meses, incluso después de un eventual alto el fuego.

Las empresas más perjudicadas: industria y electricidad en el punto de mira

Las primeras afectadas serán, según Mateos, las empresas intensivas en gas: industria química, cerámica, siderurgia, alimentación o cualquier actividad con alto consumo térmico.

Pero el efecto no se limita al gas. “A medio plazo, todo lo intensivo en electricidad se va a ver muy afectado, porque es el gas el que marca el precio de la electricidad en muchas horas”, señaló.

De hecho, en los últimos días ya se ha observado cómo las horas más caras del mercado eléctrico han llegado a duplicar su precio. Esto genera un doble impacto: aumento directo de costes energéticos y pérdida de competitividad internacional.

Estados Unidos, un riesgo estratégico para España

Uno de los puntos más delicados de la entrevista fue el análisis del riesgo comercial con Estados Unidos.

España importa aproximadamente el 44% de su gas natural licuado (GNL) desde EE.UU., lo que sitúa al país en una posición de elevada dependencia. Mateos mostró su preocupación ante la posibilidad de que el conflicto político derive en decisiones comerciales unilaterales.

“España tiene un problema importante con el gas. Si Estados Unidos decide cortar el comercio, ningún país está obligado a vender gas a otro. Si Trump decide no vender a España, le venderá al resto de Europa, y nosotros tendremos que ir a buscarlo a otros importadores, y cada vez quedan menos”, advirtió.

Además, recordó que España tiene actualmente muy limitada la posibilidad de importar gas ruso, lo que reduce aún más las alternativas estratégicas.

¿Puede España resistir el impacto?

A pesar del contexto complejo, Mateos destacó un factor positivo: las reservas de gas en España se sitúan en torno al 58%, un nivel relativamente más cómodo que el de otros países europeos, cuyos almacenamientos se encuentran en mínimos.

Sin embargo, esta ventaja es coyuntural. Si el conflicto se prolonga o se materializa un bloqueo comercial, la presión sobre los precios y el suministro podría intensificarse rápidamente.

Energía, geopolítica y vulnerabilidad económica

La entrevista deja una conclusión clara: la energía sigue siendo una herramienta de poder geopolítico mucho más eficaz que los aranceles. Un corte en el suministro o una restricción comercial puede paralizar sectores industriales, generar inflación y debilitar el crecimiento económico.

España, en este contexto, enfrenta una vulnerabilidad estructural derivada de su dependencia del GNL estadounidense y de la falta de diversificación efectiva de proveedores.

La importancia de anticiparse

En entornos de alta volatilidad como el actual, la anticipación estratégica es clave. La gestión activa de contratos energéticos, la optimización de consumos y la planificación de escenarios de riesgo pueden marcar la diferencia entre absorber el impacto o sufrirlo de forma crítica.

En GESE ayudamos a empresas e instituciones a analizar su exposición al riesgo energético, optimizar costes y diseñar estrategias de compra adaptadas a escenarios geopolíticos complejos.

Porque en un mercado donde la energía puede convertirse en arma política, la información y la estrategia son la mejor defensa.

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