La tarifa regulada del gas en abril será más baja, y esa fue una de las claves de la intervención de Diego Mateos, CEO de GESE y experto en eficiencia energética, en el programa En Jake de ETB2. Durante la entrevista, explicó por qué esta bajada puede producirse incluso en un contexto de fuerte tensión internacional y advirtió de que el alivio en la tarifa no elimina los riesgos de fondo que siguen presionando al mercado energético.
El análisis se centró en dos ideas principales. La primera, que la tarifa regulada del gas no responde únicamente al precio puntual de las últimas semanas, sino a una media de meses anteriores. La segunda, que el verdadero problema energético no está solo en el precio actual, sino en la presión que puede generarse sobre el suministro de petróleo y combustibles si el conflicto geopolítico sigue afectando a rutas estratégicas y al equilibrio global del mercado.
Por qué baja la tarifa regulada del gas en abril
Durante su intervención, Diego Mateos explicó que la bajada de la tarifa regulada se entiende por la forma en la que se calcula. Aunque el precio de la energía ha repuntado en las últimas semanas, la tarifa regulada toma como referencia la media de los últimos seis meses, un periodo en el que los precios habían sido más bajos.
En ese contexto, recordó que diciembre fue uno de los meses más baratos del año, con precios especialmente reducidos, y que ese comportamiento ha ayudado a suavizar el impacto de la volatilidad reciente. Precisamente ese es uno de los objetivos de la tarifa regulada: amortiguar oscilaciones bruscas del mercado para que no se trasladen de forma inmediata al consumidor.
El alivio en la tarifa no elimina la tensión energética
Más allá de la bajada puntual de abril, la entrevista dejó claro que el sistema energético sigue moviéndose en un entorno de alta incertidumbre. Durante el programa también se abordó el riesgo que supondría una interrupción prolongada en rutas estratégicas para el transporte de petróleo, especialmente por el efecto que tendría sobre los tiempos de llegada de los cargamentos y sobre la oferta disponible en distintas regiones del mundo.
La idea de fondo es sencilla: aunque una parte del suministro siga llegando durante unos días por la propia inercia logística del mercado, puede llegar un momento en el que dejen de entrar nuevos cargamentos procedentes de determinadas zonas. Y cuando eso sucede, la tensión se traslada de inmediato al precio.
España está más diversificada, pero no queda al margen
Según explicó Mateos, España no se encuentra en la posición más delicada si se compara con otras economías más expuestas a una única zona de suministro. En el caso del petróleo, señaló que solo una parte del crudo que compra España procede del área más tensionada y que el país cuenta con un abastecimiento más diversificado, con entradas desde otros mercados como Estados Unidos, África o México.
Eso no significa que España quede protegida. El problema es que, si desaparece parte del petróleo disponible en una zona crítica, todos los países pasan a competir por los mismos barriles alternativos. En otras palabras, aunque haya suministro, ese suministro será más caro. Y esa presión terminará trasladándose al coste de los carburantes, del gas y, en general, al conjunto de la economía.
Reservas estratégicas y primera respuesta del gobierno
Otro de los puntos destacados de la intervención fue el papel de las reservas estratégicas. Diego Mateos recordó que los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía están obligados a mantener reservas de emergencia y que España partía de una posición razonablemente sólida. Sin embargo, también explicó que ya se había producido una primera liberación de esas reservas, reduciendo el margen disponible.
La lógica de esa primera respuesta institucional es clara: contener el precio y evitar un impacto inmediato sobre la inflación y sobre la actividad económica. Para ello, los gobiernos suelen actuar primero sobre la fiscalidad y sobre las reservas estratégicas, intentando dar algo de oxígeno al mercado antes de pasar a una fase más restrictiva.
Qué medidas podrían llegar si la crisis se prolonga
Si el escenario empeora y las medidas de contención del precio dejan de ser suficientes, el siguiente paso sería actuar sobre el consumo. Esa fue otra de las ideas importantes de la entrevista. Antes de llegar a restricciones severas, lo esperable sería ver medidas graduales orientadas a reducir la demanda energética sin paralizar la actividad.
Entre ellas, Diego Mateos mencionó ejemplos ya conocidos en anteriores crisis: reducción de la velocidad en autopistas, impulso del teletrabajo en determinados casos o medidas de eficiencia dirigidas a limitar el consumo de combustibles y energía. Solo en un escenario más tenso podrían plantearse restricciones más duras.
La clave para empresas: anticiparse, no reaccionar tarde
La intervención deja una conclusión muy clara para el tejido empresarial: no basta con esperar a ver qué ocurre con los precios. En un contexto de tanta volatilidad, las empresas necesitan anticiparse, revisar su estrategia energética y entender con precisión cómo consumen y dónde pueden ganar eficiencia.
Contar con una buena planificación energética permite reducir exposición al mercado, detectar ineficiencias y tomar decisiones con más criterio en un momento en el que cualquier tensión internacional puede acabar afectando directamente a los costes operativos.
En GESE ayudamos a las empresas a avanzar en esa dirección mediante auditorías energéticas, optimización de contratos y estrategias de gestión orientadas a reducir costes y mejorar la eficiencia en escenarios de incertidumbre.
A continuación, puedes ver la intervención completa de Diego Mateos en En Jake de ETB2, donde analiza la bajada de la tarifa regulada del gas en abril y los riesgos energéticos que siguen marcando la evolución del mercado.
A continuación, puedes ver la intervención completa de Diego Mateos en En Jake. Su participación comienza a partir del minuto 01:17:00: https://etbon.eus/w/en-jake-140-17333192
