En su última intervención en Negocios TV, Diego Mateos, CEO de GESE, analizó el impacto que puede tener el bloqueo del Estrecho de Ormuz sobre el transporte aéreo, el suministro de queroseno y, en consecuencia, sobre sectores clave para la economía española como el turismo.
Durante la entrevista, Diego Mateos explicó que no se trata de un escenario de falta inmediata de combustible en los aeropuertos, pero sí de una situación que podría empezar a generar problemas de suministro en cuestión de semanas si no se reanudan las entradas de queroseno con normalidad. A corto plazo, el primer efecto ya se está dejando notar en los precios: el barril de queroseno ha pasado de alrededor de 95 euros a 195 euros, lo que supone prácticamente duplicar su coste en muy poco tiempo.
Ese incremento tiene un impacto directo sobre las aerolíneas. Tal y como señaló Diego Mateos, el combustible representa en torno al 25% de los costes operativos de un avión, por lo que una subida de esta magnitud compromete la rentabilidad de muchas rutas. Antes incluso de que pueda producirse un problema real de abastecimiento, las compañías empiezan a ajustar capacidad, cancelar trayectos o repercutir el coste al pasajero.
En el caso de España, la situación presenta algunos matices. Según explicó nuestro CEO, el país no depende en la misma medida que otros mercados europeos del queroseno procedente de la zona del conflicto. Mientras que Europa podría tener una dependencia cercana al 50%, en España esa exposición se situaría en torno al 20%, gracias a la capacidad de refino nacional, que permite producir aproximadamente el 80% del queroseno consumido.
Sin embargo, ese mejor posicionamiento no elimina el riesgo. El problema no afecta solo al combustible disponible dentro de España, sino también a la capacidad operativa de los vuelos que deben llegar desde otros países. Si en origen no hay suministro suficiente o volar deja de ser rentable, muchas rutas dejarán de programarse. Y eso puede tener consecuencias directas sobre la conectividad, especialmente en destinos muy dependientes del tráfico aéreo, como las islas.
El impacto económico podría ser especialmente relevante en un país donde el turismo representa aproximadamente entre el 13% y el 15% del PIB. España recibe cada año en torno a 100 millones de turistas, y el gasto medio por visitante ronda los 1.500 euros. Cualquier restricción significativa sobre el tráfico aéreo internacional puede trasladarse, por tanto, a una caída de actividad con efecto directo sobre la economía nacional.
Además, el transporte aéreo no afecta solo a los pasajeros. También resulta clave para determinadas mercancías y cadenas logísticas, por lo que una alteración prolongada del suministro o del coste del combustible acabaría extendiendo su efecto a otros sectores. En este contexto, la presión inflacionista podría aumentar todavía más.
Otro de los mensajes destacados de la entrevista fue la dimensión estratégica del Estrecho de Ormuz. Diego Mateos recordó que por este punto transita alrededor del 20% del petróleo mundial, pero que esa cifra representa cerca del 40% del petróleo que se comercializa internacionalmente. Por eso, la evolución de este corredor energético será determinante para saber si la situación se estabiliza o si, por el contrario, entra en una fase más profunda y duradera.
Desde GESE seguimos de cerca este tipo de escenarios porque muestran, una vez más, hasta qué punto la energía condiciona la competitividad, la movilidad y la estabilidad económica. En momentos de alta incertidumbre, contar con análisis riguroso y una estrategia energética bien definida es cada vez más importante para anticiparse a los riesgos del mercado.
A continuación, puedes ver la intervención completa de Diego Mateos en Negocios TV, donde analiza con más detalle el impacto del bloqueo de Ormuz sobre el transporte aéreo, el turismo y la economía española.
