La crisis en el estrecho de Ormuz no es solo un problema geopolítico o energético. Para España, puede convertirse en un golpe directo a su economía.
En su intervención del pasado viernes 17 de abril de 2026 en El Programa de Ana Rosa, Diego Mateos, CEO de GESE, advirtió de las consecuencias que tendría que el estrecho no se reabra con rapidez. El principal riesgo está en el combustible para la aviación: si la situación se alarga, Europa podría empezar a tener problemas de suministro de queroseno y eso acabaría afectando a los vuelos.
En el caso de España, el impacto sería especialmente grave. Tal y como explicó Diego Mateos, cerca del 15% del PIB español depende del turismo. Si empiezan las cancelaciones de vuelos por falta de combustible, la actividad turística se resentirá, caerá el consumo y el efecto terminará trasladándose al conjunto de la economía.
La consecuencia no sería solo una bajada del PIB. También podría traducirse en una reducción del empleo, más presión inflacionista y un encarecimiento general de costes en sectores clave. Porque cuando hay una crisis energética, el problema no se queda en la energía: afecta al transporte, a la actividad empresarial y a la estabilidad económica en su conjunto.
El mensaje es claro: España es especialmente vulnerable a una crisis de este tipo por su dependencia del turismo y por el efecto en cadena que puede provocar sobre la economía. Lo que hoy parece una tensión internacional lejana puede terminar teniendo consecuencias muy reales sobre el crecimiento, el empleo y la competitividad empresarial.
Puedes ver la intervención completa de Diego Mateos en el minuto 1:04:00 del siguiente enlace:
