Diego Mateos, CEO de GESE y experto en mercados energéticos, participó en el programa En Jake de EITB para analizar la evolución del precio de la luz y el gas en España, y ofrecer recomendaciones concretas para que consumidores y empresas puedan reducir su factura energética.
El precio de la luz: una curva ascendente
Mateos advierte que la tendencia del precio de la electricidad es claramente alcista. Una de las claves que señala es el horario de consumo: las franjas en las que los hogares hacen un uso más intensivo de la energía, entre las 18:00 y las 20:00 horas, coinciden con los momentos de mayor coste, que en este momento puede alcanzar los 365 €/MWh.
A esto se suma el efecto del cambio de hora: aunque el domingo del cambio en sí no implica un aumento del consumo respecto al sábado, Mateos recuerda que los días se acortan progresivamente, lo que obliga a un mayor uso de la iluminación y, a medida que bajan las temperaturas, también de la calefacción.
La evolución del precio: de 16 € a 215 € el megavatio
Para ilustrar la magnitud del encarecimiento, Mateos aporta un dato contundente: en febrero el mercado mayorista cotizaba a 16 €/MWh; hoy lo hace a 215 €/MWh. El principal responsable, a su juicio, es el precio del gas, que ha pasado de una media de 27 €/MWh el año pasado a los 88 €/MWh actuales.
Durante las horas centrales del día, cuando la generación solar, eólica e hidráulica marca el precio, la energía es más barata. Pero en cuanto el sol se pone y las renovables dejan de ser la referencia, son los ciclos combinados los que fijan el precio. Con el gas multiplicado por tres, esas horas nocturnas resultan especialmente caras.
El problema de las reservas de gas en Europa
Mateos señala que Europa se enfrenta a un escenario que recuerda al de 2022: los almacenes de gas están al 74 %, cuando deberían rondar el 90 %. En países como Alemania, la situación es aún más preocupante, con reservas al 61 %.
En invierno, explica, Europa consume más gas del que puede transportar en tiempo real, de ahí la necesidad de haberlo almacenado previamente. Con los depósitos en estos niveles, cuando llegue el frío se pagará lo que haga falta por el gas para garantizar el suministro. A esto se añade que el mercado del gas es ahora global: los mismos barcos que antes abastecían Asia desde Oriente Medio ahora compiten con Europa, y la decisión de a quién vender se toma en alta mar.
De Rusia a Estados Unidos: un cambio de proveedor con coste
Mateos explica que antes de la guerra, Europa compraba gas a Rusia por gasoducto a un precio de entre 17 y 18 €/MWh. Ahora, al haber pasado al gas natural licuado (GNL) transportado por barco, ese mismo gas lleva aparejado un sobrecoste de unos 15 €/MWh en concepto de regasificación. El resultado es que el gas ha pasado a ser estructuralmente más caro, independientemente de quién lo suministre.
El nuevo proveedor principal es Estados Unidos, en parte porque no comprárselo tendría consecuencias en forma de aranceles. Mateos señala que, en la práctica, Europa ha pasado de depender de un proveedor poco fiable a otro en la misma situación.
¿Es suficiente la bajada del IVA?
A juicio de Mateos, la respuesta es no. La rebaja aplicada sobre la base imponible del IVA no compensará la magnitud de las subidas previstas. La reducción porcentual será inferior al encarecimiento real del precio de la energía.
Recomendaciones para reducir la factura
Mateos es concreto en sus recomendaciones:
Para el gas, aconseja acogerse a la tarifa de último recurso, regulada por el gobierno, que en este momento sitúa el precio al consumidor en torno a los 50 €/MWh, frente a los 88 €/MWh del mercado mayorista. Además, esta tarifa tiene un límite de subida del 15 % por trimestre, lo que ofrece mayor previsibilidad.
Para la electricidad, la situación es la contraria. El mercado regulado traslada las subidas diarias directamente al consumidor, con precios que en algunos momentos superan los 37 céntimos por kilovatio. Mateos recomienda contratar un precio fijo en el mercado libre, que actualmente puede situarse en torno a los 13 o 14 céntimos por kilovatio, y esperar a que venza el contrato actual antes de renovarlo.
Para familias numerosas y colectivos vulnerables, señala que la tarifa de último recurso en electricidad sigue siendo la opción más ventajosa, ya que incluye un descuento del 50 %.

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