Los precios del petróleo se acercan a los niveles previos al conflicto, pero los riesgos de suministro persisten y podrían provocar un repunte. 

Diego Mateos, CEO de GESE y experto en mercados energéticos, ofreció en Negocios TV su análisis sobre el estado de las negociaciones entre Washington y Teherán y sus implicaciones para el mercado petrolero.

Un mercado demasiado optimista

Para Diego Mateos, el mercado está comprando un escenario de paz excesivamente optimista. A su juicio, no se trata de una paz como tal, sino de una tregua de 60 días para seguir negociando los puntos más críticos del acuerdo. Aunque dicha tregua ha aliviado algo de presión sobre los precios, Mateos advierte que ese optimismo puede revertirse en cualquier momento, especialmente en un proceso de negociación de esta complejidad.

Puntos críticos que siguen sin cerrarse

Mateos es directo en su lectura del acuerdo: tras analizar los 14 puntos pactados, considera que Estados Unidos ha quedado en una posición debilitada, mientras que Irán ha salido reforzado. En su opinión, los objetivos que perseguía Washington, un cambio de régimen y la desactivación del programa nuclear iraní, no se han alcanzado, lo que deja la situación prácticamente en el mismo punto que motivó la intervención inicial.

Desde el punto de vista económico, el conflicto ha tenido un coste significativo para Irán, pero políticamente, señala Mateos, le ha resultado muy favorable: ha puesto en evidencia la importancia estratégica del estrecho de Ormuz como herramienta de presión geopolítica.

Un riesgo para el suministro energético

Según Mateos, el 26 % del petróleo comercializado en el mundo pasa por el estrecho de Ormuz, lo que lo convierte en un punto crítico sin alternativa real. A esto se añade la variable israelí: si Israel vuelve a entrar en el conflicto y genera más tensión en la zona, advierte que las infraestructuras de producción de petróleo y gas, ya parcialmente dañadas, podrían sufrir un impacto mayor. Eso implicaría retirar del mercado millones de barriles diarios durante años.

Prudencia en las navieras

Mateos explica que las navieras están optando por la prudencia. Los seguros de los barcos han subido considerablemente, lo que encarece el transporte y reduce la rentabilidad de operar en la zona, independientemente del precio del petróleo. En su valoración, mientras el conflicto siga activo, no merece la pena asumir el riesgo de quedar atrapado en una zona de alta tensión.

Las negociaciones entre Washington y Teherán

A juicio de Mateos, Trump enfrenta un problema interno relevante: el precio de la gasolina tiene un peso político significativo entre los ciudadanos estadounidenses, y su escalada es un factor de presión que no puede ignorar. En este contexto, Mateos considera que en estas negociaciones quien tiene la sartén por el mango es claramente Teherán.

Ormuz como herramienta de presión

El petróleo vuelve a caer, pero Mateos advierte que el mercado no debe caer en la trampa. Que el precio del petróleo haya bajado no significa que el problema haya desaparecido. Los seguros marítimos siguen disparados, los riesgos de minas persisten y el transporte del crudo sigue siendo complejo.

En cuanto al estrecho de Ormuz, Mateos concluye que Irán mantiene una importante capacidad de influencia sobre este enclave estratégico y podría utilizarlo como herramienta de presión en futuras negociaciones.

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